Después de tantos años esquivando el Mediterráneo como quien evita un viejo recuerdo —por el calor que aplasta, por la multitud que engulle cualquier rincón con encanto— este verano hemos decidido regresar. No sabría explicar el motivo con exactitud; Pero no hemos elegido cualquier lugar. Hemos puesto rumbo a Sicilia , esa isla que parece contener un mundo entero dentro de sus costas. Un territorio donde la historia se mezcla con el olor a limón, donde los templos griegos conviven con mercados que laten como corazones antiguos, y donde el mar no es solo un paisaje, sino un color especial. Junio será el mes elegido, la tregua perfecta antes de que lleguen mis meses más odiados —julio y agosto— esos tiranos del calendario que convierten cualquier destino en un hervidero. Este post nace para contar ese viaje: lo que vamos, lo que saboreamos, lo que nos sorprendió y lo que nos decepcionó.