ISLANDIA -Octubre 2021 - Nuestro tercer viaje a Islandia.


Son tiempos difíciles para viajar, después de un 2020 con todos nuestros viajes cancelados por el COVID, nos atrevimos a programar un viaje para el 2021 y fue volver a Islandia. Hasta el día antes de viajar no teníamos claro si podríamos hacerlo ya que necesitábamos una prueba de antígenos, y tuvimos suerte, y fue negativa, nos vamos a ISLANDIA.

Esta es nuestra 3ª vez en Islandia, la primera fue en verano, la segunda en invierno, y esta vez, en otoño. Cada una tiene su encanto, así que no sabría cuál recomendar. 

El mes de Octubre es una mezcla de ambas, paisajes otoñales en el sur, y nieve en el norte. Te pierdes cosas que solo puedes hacer en verano, como ver las tierras altas de Islandia, esas montañas de colores de Landmannalaugar, pero ganas en otras como ver las cuevas de hielo o si tienes suerte, auroras boreales. Así que si puedes, hazlo en ambas estaciones.

Como ya conocíamos de las otras dos veces la capital que es Reykjavik, esta vez no vamos a parar en ella. Queríamos naturaleza. Así que aunque hicimos noche cerca del aeropuerto, en Keflavik, en Casablanca Apartments, al día siguiente salimos temprano hacía la península de Snaefellsnes.

En el camino paramos en las cascada de Barnafoss, la cascada de los niños


Y a su lado otra bonita cascada, la de Hraunfossar, en la que el agua brota directamente de las profundidades de la tierra y en otoño tiene unos espectaculares colores.




En la península nos alojamos en Lynghagi House, un poco alejada de las zonas a visitar, la próxima vez me alojaría más cerca de Kirkjufell (la icónica montaña de Snaefellsnes), en Grundarfjordur.

Al día siguiente nos vamos a recorrer la península, nuestra primera parada es la Iglesia negra, Búðakirkja



Nuestra siguiente parada es Kirkjufell, el monte mas fotografiado de Islandia, tiene una forma triangular muy característica, y unas pequeñas cascadas que puedes meter en el encuadre y la hace muy fotogénica. Cuando fuimos la primera vez en 2010, aparcabas en cualquier apartadero, pero ahora han construido un gran parking, que se llena de coches y autobuses. Un horror, menos mal que en esta época no había tanta gente.



A continuación paramos en una de las pocas playas de arena dorada que hay en Islandia, Skarðsvík Beach y unas atractivas rocas redondeadas.


Por esta misma carretera de la playa cruzando grandes campos de lava, y pegando muchos botes en nuestro 4x4, llegamos al faro de Svörtuloft, un faro de color naranja chillón, que te asoma a unos impresionantes acantilados y curiosas formaciones basálticas.




Y terminamos el día en Londrangar, en el extremo sur de la península, son unos impresionantes pináculos de lava, aunque ya es un poco tarde para las fotos, y para pasear, es lo malo del otoño, se acaba muy pronto el día. En verano, sin embargo, tienes casi 20 horas de día para poder ver localizaciones.


Esta noche, una pequeña aurora boreal, asoma tímida por la trasera de nuestro alojamiento, pero hemos visto algunas tan impresionantes en Noruega, que ésta solo merece una mención, pero ni foto ni ná.

Al día siguiente nos vamos para el norte, nuestro siguiente hito fotográfico es el Troll de Hvitserkur.

Amanece con una gran nevada, 😄 justo lo que necesitábamos para ir al norte, salimos temprano porque hasta nuestro alojamiento en Osar hay más de 2 horas y media y tal como está el tiempo, a ver qué nos encontramos en el camino.

Mucha nieve, así que despacito con el coche, y eso que las ruedas de invierno con pinchos que te ponen en los coches dan mucha seguridad, pero así y todo, todo el mundo va despacio.

Paramos a comer en un pueblecito antes de llegar, porque en Osar no hay ningún sitio donde poder llenar el estómago, así que habrá que pasar antes por un super para coger provisiones, una cosa que tienes que tener en cuenta en Islandia es que las bebidas alcohólicas no se venden en los supermercados, así que si quieres una cerveza tendrás que buscarla en unas tiendas especiales que se llaman Vinbudin

Paramos a comer en Hvammstangi, en el restaurante Sjavarborgcon unas bonitas vistas del fiordo, y comimos de maravilla, un bacalao rico, rico. Está al lado de un centro de interpretación de focas, se supone que por allí puedes ver muchas, pero no era el día y no vimos ninguna.

Y seguimos hacia nuestro alojamiento, el Osar Hostel, por la zona del Troll no hay muchas opciones, así que cogimos este hostel, que estaba muy cerquita de nuestro objetivo. Eramos los únicos alojados, así que no tuvimos ningún problema, las quejas normalmente en este sitio, son por las maderas que crujen, y pocos baños para compartir, pero nosotros no tuvimos ese problema 😀

Cuando llegamos, lo primero que hicimos es ir a ver como estaba la zona del Troll, la nevada era copiosa, un par de coches aparcados arriba, sin llegar a la zona del aparcamiento, nosotros también lo dejamos ahí, la cuesta para bajar al aparcamiento estaba tan helada, que supusimos que luego sería difícil subir, así que hicimos lo que los demás, y menos mal, porque a la vuelta vimos a unos pobres atrevidos que sí bajaron, y allí se quedaron, fueron incapaces de subir. Menuda faena.

Por supuesto con esa nevada, no pudimos bajar a la playa, y desde el mirador no se veía mucho, así que nos pegó un poco bajón, bueno, a ver cómo salía el día siguiente, Islandia siempre nos sorprendía con radicales cambios de clima.


Toda la noche nevando... pero parece que ahora está más despejado.... estas son las vistas desde el hostel...Eso de ahi abajo es la playa...hacia la izquierda...el rhino...


La carretera parece que está más limpia que ayer, pero decidimos bajar por el camino que hay enfrente del Hostel, esperamos a la marea baja y vamos!!!! Que ahora no nieva!!! 

Al final del camino no se ve la cuesta....pero seguro que hay una gran cuesta...a ver qué nos encontramos...bueno, no ha sido para tanto...y la playa negra es preciosa...foquitas nadando en el mar....o tomando el "sol" en una islita


Y al fondo...el rhino...todavía la marea no ha bajado lo suficiente pero algo haremos...



Parece que hoy la marea no va a bajar más, así que nos vamos, en el camino algunas bandadas de pájaros y estrellas de mar sobre la negra arena.




Seguimos nuestra aventura nórdica en dirección a Akureyri, en el camino paramos en una cascada que no conocíamos y que mereció la pena el desvío, es la de Reykjafoss. Una cascada de varios niveles bastante impresionante, al lado había una pequeña poza termal, Fosslaug, donde había gente bañándose. 




Pasamos de largo por Akureyri, es otra de las "grandes" ciudades de Islandia. Para cruzar al siguiente fiordo hay un túnel de peaje que hay que tener en cuenta, pues hay que pagar por internet, no hay cabinas, si no pagas antes de pasar o antes de que pasen 3 horas después de haber cruzado, te llega el peaje con recargo a la compañía de alquiler del coche y te meten un buen sablazo. Te ahorras unos 16 km que en invierno igual merece la pena. Son 1,500 ISK unos 10 € . Es el único peaje que existe hoy en día en Islandia.

Si no quieres pagar el peaje, tienes la opción de bordear el fiordo, por las carreteras 83 u 84 que las vistas del Eyjafjörd también son muy bonitas.

Llegamos a nuestro siguiente alojamiento en Laugar, el Vallakot Farm Guesthouse un lugar muy apartado pero muy accesible para la cascada de Godafoss, que fue nuestro destino del siguiente día.



Después de comer un perrito caliente rápido, en la tienda-restaurante que hay al lado de Godafoss nos vamos a intentar llegar a una de las cascadas más bonitas del norte de Islandia, Aldeyjarfoss. La dificultad de esta cascada es llegar, una larga carretera sin asfaltar y bastante congelada que se convierte en un punto en la F26, imprescindible 4x4, las carreteras F en Islandia en invierno suelen estar cerradas. Así que la aventura es saber si vamos a llegar o nos la encontraremos cerrada. Pero no, esta vez hemos tenido suerte, dejamos el coche en el parking, y nos desplazamos por la nieve a ver si la encontramos. 

Y tras una empinada bajada, que luego tendremos que subir, aparece esta increíble  cascada con sus impresionantes columnas de basalto y su agua azulada, con tanta nieve no se ve tan azul, pero en verano es una pasada.



Hoy terminamos este intenso día visitando los campos de lava del Krafla, y rodeando el Lago Mývatn, por esa zona hay muchas cosas para visitar pero como ya es tarde, paramos sólo en Hverir, una de las mayores zonas geotérmicas de Islandia, el suelo de color amarillo azufre, fumarolas humeantes y pozos de lodo burbujeante.






Al día siguiente nos vamos a los fiordos del este, en el camino nos quedan unas cuantas paradas, la primera,  la catarata más caudalosa de Islandia, Dettifoss. Aquí si hay mucha gente, es una de las más conocidas, la zona está literalmente congelada, nosotros con crampones para poder movernos con soltura, mucha gente resbalando por los caminos. 


Es impresionante ver los carámbanos en las hierbas del suelo, el spray de la catarata congela todo a su alrededor. Una imagen preciosa.


El camino que llega al pie de la cascada está cerrado, cosa que no me extraña porque está completamente congelado, como podéis ver en esta foto. Son esas vallas de la izquierda.


El camino del mirador también está muy congelado pero será menos peligroso y por ahí si te dejan pasar, aunque pasé un pelín de miedo, estaba resbaladizo hasta con crampones.

Esta es la barandilla del mirador.


Muy cerca de esta cascada, está otra de las cascadas más visitadas de Islandia, Selfoss, el camino estaba muy congelado, y cortado al final, por lo que no pudimos acercarnos a ella.



Ahora toca la aventura de buscar algún sitio para comer por estas tierras del norte que está mucho más aislado que el sur, sigue nevando, después de pasar muchos kilometros sólo de montañas de nieve blanca, buscamos en internet algún sitio para comer, y el único que encontramos fue Beitarhúsid, un oasis en medio de la nada 😆. Parece una destartalada cabaña, pero en su interior, un agradable local de madera, con una amable señora, que te prepara una sopa caliente y especialidades dulces de la zona. Una grata sorpresa.

Seguimos la carretera porque queremos llegar lo más pronto posible al Stuðlagil Canyon en el valle de Jökuldalur, un cañón de basalto con aguas verdosas, que tiene una pinta espectacular. No nos da tiempo a hacer la caminata, así que decidimos ir a la otra parte del rio que hay un mirador con escaleras, e igual también podemos verlo.

Impresionante, hay que bajar muchas escaleras metálicas pero merece la pena, las vistas de este cañón son muy bonitas, mejor desde el otro lado, la verdad, pero no nos da tiempo, tendremos que volver. 

Desde este lado también puedes apreciar columnas basálticas y el agua verde del río.



Esta noche nos alojamos en Egilsstadir, una de las ciudades más "grandes" de los fiordos del Este, en Greystone summerhouse, una agradable cabaña de madera.

No tenemos mucho tiempo para dedicarle a estos fiordos, tenemos un largo camino hasta nuestro siguiente alojamiento, en Hofn. Y el tiempo, aunque nos respeta las visitas por el día, siempre acaba nevando o lloviendo por la tarde, así que a casita a cenar, y mañana en el camino veremos qué hay por estos fiordos.

Hoy ha salido un día precioso, así que en el camino vemos unos maravillosos paisajes mientras entramos y salimos de los fiordos con el coche.




Nuestra siguiente parada ya casi en el sur, es en Eystrahorn, una montaña muy fotogénica, que nos recibe con un poco de niebla, y no nos da todo lo que buscábamos, pero eso es lo que tiene la climatología en Islandia, no siempre es como tú quieres.




Y llegamos a otro de nuestros alojamientos, Setberg Guesthouse, a las afueras de Höfn, unos 15 minutos en coche del centro, una granja aislada enfrente de un glaciar, en un entorno precioso para ver auroras boreales, pero en este viaje no estamos teniendo suerte con ellas, bueno, esto es naturaleza en estado puro, no puedes tenerlo todo previsto, a veces hay que dejar cosas al azar, y en las auroras no queda más remedio.

Hoy tenemos que madrugar, nos vamos a Jökulsárlón, la zona que más me gusta de Islandia, un impresionante glaciar, con una laguna que desemboca en el mar y lleva flotando todos los hielos que se desprenden de él, primero a la laguna y luego a una playa de arena negra, la Diamond Beach, donde pasaría días y días fotografiando cada trocito de hielo. Está como a una hora de nuestro alojamiento y hemos quedado a las 9:00 para hacer primero un Trekking por el glaciar, y luego visitar una cueva de hielo, cosa que solo puedes hacer en invierno, y se supone que empiezan a primeros de noviembre, pero como todo está tan raro, este año hemos tenido suerte y empezaron a finales de octubre.

Tengo que agradecer a Manuel Jesús de queverenislandia.es que nos organizó este trekking por el glaciar y la visita a la cueva de hielo. Ellos organizan unos maravillosos viajes a Islandia, han estado muchas veces, y se conocen cada rincón de esta isla, yo les descubrí tarde, sino igual me hubiera apuntado a hacerlo con ellos. Suelen organizar la visita a la cueva de hielo con otra agencia, pero hasta noviembre no estaba el guia en español que suele hacer esta excursión, y nos facilitó otra agencia, Blueiceland.  El guía de esta agencia, Tom, hablaba un poco de español, y se esforzó un montón, tanto en hablarlo como en llevarnos a los dos sitios cuando no hubiera mucha gente para poder hacer fotografías. Estuvimos desde las 9 de la mañana hasta las 2 de la tarde, sin meternos prisa en ningún momento y con una paciencia infinita. Y fue la experiencia más alucinante que hemos tenido en Islandia, la cueva de hielo ya la habíamos hecho la otra vez cuando estuvimos en Islandia en invierno, y si no la has visto nunca, es una pasada, pero el trekking por el glaciar, es más alucinante porque te meten en una grieta completamente azul que ha formado el agua en el glaciar y alucinas en colores.










Y después de esta maravillosa experiencia, nos vamos a la cueva de hielo, parece que sale el último grupo del mediodía y entramos nosotros solos, impresionante!!!






Llegamos a la laguna de Jökulsárlón, se ha estropeado el tiempo, como todas las tardes, empieza a chispear, pero ya que estamos aquí vamos a darle una vuelta, la playa la dejaremos para mañana.







Y se nos acaba un día impresionante, que me vuelve a demostrar que a Islandia puedes venir mil veces y siempre verás algo diferente.

Hoy vamos a intentar hacer otro de los hitos fotográficos de Islandia, las montañas de Stokknes, no están lejos de nuestra granja, pero el tiempo hoy no quiere acompañarnos, amanece muy nublado, y ya veremos....

Para entrar en Stokknes, hay que pagar, no entiendo muy bien por qué motivo para llegar a una playa hay que pagar un peaje a unos granjeros, el caso es que si quieres entrar, tienes que ir al Viking Café y pagar unos 6 € por persona para que te abran la barrera y entrar con el coche a visitar la zona. Será suya la playa?

Es la playa salvaje más bonita que he visto nunca, con sus dunas negras, salpicadas de hierbas, ahora amarillas. Y las montañas del fondo, Vestrahorn, que sólo pudimos imaginar porque estaban cubiertas de niebla y no se levantó en toda la mañana que estuvimos por allí,  son impresionantes, otro sitio al que tendremos que volver porque no hemos sacado la foto soñada. Que bien!!! Hay que volver a Islandia 😉

Os pongo alguna foto para que os hagáis una pequeña idea.



Al otro lado de la playa hay un faro donde reposan las focas en algunas ocasiones y rompen las olas


La mañana no da para más, esto no acaba de despejarse, así que nos vamos a Höfn a comer a un restaurante donde ya habíamos estado cuando vinimos en verano y nos encantó, es el Pakkhus, espectaculares cigalitas a la plancha, Fish and chips con un bacalao para chuparse los dedos, y otras especialidades. Recomendable a tope.

Después de comer nos vamos a ver el glaciar que está cerca de la granja, Hoffell Glaciar. 


Siempre me ha sorprendido el contraste en las negras montañas islandesas con el verde, que ahora en otoño es mas amarillo, pero igual de impresionante.


Hoy cambiamos de zona, pero ha salido un día espectacular, así que primero vamos a la Diamond Beach, la playa de hielo que hay en Jökulsárlón, que ayer, como hacía mal día, dejamos sin ver.

Está al otro lado de la laguna del glaciar, siempre a tope de gente, pero con paciencia puedes conseguir muchas cosas.

Algún hielo dejamos sin fotografiar, pero pocos, 😂

Este contraste de la arena negra de la playa con los brillos de los hielos, los grandes bloques flotando en el mar, con las olas rompiendo, ...ya os digo...para pasar horas y horas haciendo fotos....y eso hicimos.














No nos queda mas remedio que seguir avanzando, pero no podemos irnos sin parar en la laguna de Jökulsárlón otra vez, ya que hoy hace un día tan despejado, pero como no podemos entretenernos mucho solo algunas foticos desde arriba.




Nos daba tanta pena irnos de allí que enseguida paramos a comer en otro glaciar en Fjallsarlon. La comida no merece mención, pero el glaciar es chulo.


Y con esto nos despedimos de los glaciares, seguimos avanzando hacia Vik i Myrdal, en el camino, otra montaña que teníamos para fotografiar pero que tenía niebla, así que casi ni paramos, Lomagnupur.


También paramos en unas bonitas cascadas, no muy altas, pero con un atractivo caudal, Fossalar.



Y la última cascada del día, Stjornarfoss, en un precioso entorno de los que a mi me gustan de montañas negras y verdes imposibles. Y el agua de color azul.



Y llegamos a nuestro siguiente alojamiento cerca de Vik i Myrdal, el Vestri Pétursey otra cabaña de madera en un sitio muy chulo.

Esta zona ya la conocemos de las otras veces, así que vamos a pasar un poco de largo por algunos sitios, primero vamos a Vik a la playa de Reynisfjara, una playa negra con unos acantilados de basalto muy característicos, y unos pináculos en el mar muy fotogénicos, los islotes Reynisdrangar. Hace un viento hipohuracanado, así que casi ni podemos sacar la cámara, por esta zona siempre hace viento, pero lo de hoy creo que es demasiado, cuidado con las puertas de los coches que el seguro pone que no cubre los daños, deben de haber tenido muchos casos de puertas voladoras, y no me extraña. En el parking hay algunos coches que van a tener algún disgusto cuando devuelvan el coche a la compañía de alquiler.

Os pongo un video para que sintáis el viento.






Pensabamos subir a Dyrholaey desde donde se tiene otra perspectiva de la playa, pero con el viento que hace es imposible, así que nos vamos directamente a Skogafoss, otra de las cascadas más visitadas de Islandia, aquí hay gente en cualquier época del año, no quiero ni pensar lo que será en verano. 

Skogafoss tiene una altura considerable.


Y otra de las cascadas más visitadas de esta zona que no está muy lejos de aquí, es 
Seljalandsfoss, en esta puedes ir por detrás de la cascada, es muy bonita también.




Al lado de ésta, a unos 600 m. hay una cascada muy curiosa que se llama Gljúfrafoss, la cascada secreta, porque no se ve desde fuera, está escondida dentro de una cueva, tienes que pasar por una pequeña grieta, no sin mojarte un poco, y dentro aparece esta bonita cascada.




Intentamos ver otra cascada que hay por aquí cerca, Kvernufoss, que se encuentra en un cañón, hay que aparcar en el museo de Skogar y desde allí coger el sendero que continúa hacia el este, saltar una valla y caminar unos 15 minutos siguiendo el río, pero para cuando llegamos a Skogar estaba diluviando, y el viento volvía a arreciar, así que nos quedamos a comer allí, y en el restaurante nos dijeron que volviéramos pronto a casa porque habían anunciado vientos de 160 km/h, así que comimos y salimos volando (en el sentido más literal) hacia nuestra cabaña. 

La cabaña estuvo toda la tarde a punto de salir volando, y vimos que al poco de pasar nosotros había cortado la carretera que iba a Vik, así que nos libramos por los pelos.

Y esto se acaba, hoy nos vamos a la ciudad de Selfoss y este será nuestro último alojamiento. 

De camino volvemos a parar en Skogafoss, ya que ha salido el sol.


Hoy hace un día estupendo, el viento se llevó ayer todas las nubes, eso nos permite apreciar todos los colores de las montañas islandesas.


Antes de llegar a Selfoss, decidimos descubrir nuevos paisajes y nos adentramos hacía las Highlands, a ver si podemos llegar a un cañón espectacular dónde está la cascada de Haifoss, una de las más grandes de Islandia, con 122 m de altura, junto a ella una más pequeña, Granni.

En el camino pasamos muy cerca del volcán Hekla, también hay algunas cascadas por la zona como Djofafoss, y el cañón Sigöldugljufur, al que llaman el Valle de las lagrimas, por el gran numero de cascadas que tiene, pero no hay tiempo así que tendremos que volver, es una zona muy chula.

Paramos en esta, en Fossabrekkur, pero no nos pareció demasiado interesante, por las fotos que he visto luego, la vista debe ser desde el otro lado del río, pero como no había tiempo de investigar seguimos hasta Haifoss sin volver a parar.


Eso si, en el camino es imprescindible un 4x4 pues hay que coger muchas pistas en mal estado, Después de unos cuantos botes, llegamos al cañón donde está Haifoss, se deja el coche en el parking y hay una caminata fácil de 15 minutos, las vistas son increíbles.






No hay tiempo para más si queremos comer, y llegar a las seis al alojamiento, así que nos vamos hacia Selfoss a ver si vemos algún sitio recomendable en el camino, no vemos nada, así que en la ciudad encontramos un restaurante bastante recomendable que se llama Kaffi Krus, la comida, hamburguesas, pizzas, fish and chips, pero el sitio muy agradable.

Nuestro alojamiento es BSG Apartments. está a 1 hora del aeropuerto.

Hoy tenemos que estar a las seis de la tarde en el aeropuerto, así que nos lo tendremos que tomar tranquilito, vamos a ver la catarata de Gullfoss, una de las mas populares, que se encuentra en el Circulo Dorado de Islandia, y cuenta con varios saltos de agua. Eso si, aquí no pienses en estar solo, mucha gente se aloja en Reikiavik y solo hace excursiones cercanas en autobús, esta es una de ellas.




Muy cerca de aquí está también Geyser, una zona volcánica que ya hemos visitado, pero siempre es impresionante ver salir el agua disparada desde el fondo de la tierra. Así que hacía allí dirigimos nuestros pasos.




Y ahora a buscar otro sitio para comer, paramos en el restaurante Mika, en Reikholt, un sitio muy bonito y con muchas opciones para comer, desde platos principales a pizzas. Todo muy rico.

Y como siempre llegamos muy tarde a comer, por la tarde no podemos hacer mucho más, ya que a las cinco se hace de noche, así que nos acercamos hacía el aeropuerto, en el camino pasamos por el volcán Fagradalsfjall, que entró en erupción en marzo, pero unos días antes de llegar nosotros dejó de estar activo, por eso estuvimos hasta el último momento para incluirlo en nuestra ruta, y al final decidimos que no, y como no queremos que esto se acabe, hacemos una última visita a los acantilados de Valahnúkamöl en la península de Reykjanes, Islandia nos despide con un bonito atardecer.



Y ahora si, esto llega a su fin. Hasta la próxima Islandia!!!!, porque estoy segura que habrá una próxima vez.










Comentarios

  1. Maravillosas imágenes y todo el relato. Está genial vuestro blog. Gracias por la información que dais, son ideas para futuros viajes. 👌😉

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