AUSTRIA: El Tirol, Julio 2005

Este verano nos hemos decidido por coger el coche e irnos a conocer el Tirol austriaco y la zona de Baviera con Munich y el famoso Castillo de Neuschwanstein, castillo en el que se inspiró Disney para dibujar el castillo de la Bella Durmiente.

Hemos alquilado para una semana una preciosa casa típica tirolesa, de madera y con sus florecitas en el balcón, en un precioso valle rodeado de montaña

8/07/2005 - BILBAO-GINEBRA

Nos despertamos en Bilbao para tirarnos un viajecito de 13 horas a Geneve (Suiza), atravesamos toda la campiña francesa, que por cierto es muy aburrida, ir pasando por todos estos pueblecitos donde solo hay atascos y más atascos, con sus miles de rotondas, es interminable. Comimos en un bar de carretera, y cuando más o menos logramos entendernos yo me comí un bocata de shashisó, que parece japones, pero que era simples rodajas de salchichón, impresionante el bocata, pero por la cantidad de pan, no por la cantidad de shashisó que tenía tres rodajas.
Llegada al hotel de Geneve, en el barrio de las putas, mi hermana se quiere volver pa Madrid, que estos ambientes la ponen nerviosa, una vez superado el rechazo inicial nos damos una vuelta, y nada mas salir de esa calle ya está la civilización, estamos en el puro centro, pero en una calle un poco descarriada.
Geneve es una ciudad bonita, elegante, con un gran lago, el Leman, pero demasiada gente, demasiados coches, muchos cables porque los autobuses y el tranvía los utilizan, y un bochorno increíble y nosotros pensando que íbamos a pasar frío estas vacaciones.




Aparte del ambiente en general, Ginebra tiene un gran surtidor de agua en el lago, que es la atracción turística y un reloj (como no podía ser de otra manera) hecho de flores en medio de un parque.




Es una ciudad llena de bancos, de relojerías, de tiendas de modistos, y por lo tanto, caro..caro…carísimo. Tras unas cuantas vueltas por los restaurantes, mirando las cartas y echándonos las manos a la cabeza, decidimos tomar un panini asqueroso y unas cervezas en una terracita al lado de lago y nos volvemos al hotel con algo en el estómago. 

29/07/2005 - GENEVE-MORGES-VEVEY-MONTREAUX-YVOIRE 

Desayunamos en una terracita de Geneve un pan chocolat (que es como una napolitana de chocolate) y por fin hemos descubierto que aquí hay que pedir expresso, que es una tacita normal de café solo, con un poquito de leche, si la pides. Porque si no pides expreso, te ponen una gran taza de café aguado que no sabe a nada.
Cogemos el coche para dar la vuelta al lago Leman que es gigante, paramos en Morges que tienen un castillo bastante mono y muchos cisnes en el lago, pasamos de largo por Lausana, porque parece una ciudad muy grande y llena de coches y queremos ver mejor ciudades mas pequeñas, nos dirigimos a Vevey, en la otra orilla del lago, por el camino se perfila la silueta de grandes montañas (Los Alpes, suponemos), pero está muy nublado, no se ve nada, solo imaginamos que hay montañas.




Llegamos a Vevey, bonito pueblo para pasear por sus calles, aunque aquí ya nada es pequeño, este lago es como el mar para toda esta zona y las ciudades que lo bordean son pueblos de veraneo llenos de casas, algunos más bonitos que otros.
Comemos en Vevey, en una pizzería, y damos una vuelta por el paseo del lago.
Volvemos a coger el coche y vamos a Montreaux, no paramos, demasiado turístico.

Nos dirigimos a dar la vuelta completa al lago y entramos en zona francesa, otra vez la pesadez de los pueblos franceses a pasar atascados por ellos.
Llegamos a Yvoire, pueblo de casas de maderas con miles de flores por todas partes, y de sus correspondientes bichitos voladores, claro. Hay flores en los balcones, por las calles, en cualquier rincón, merece la pena visitar, es un paseo bonito y muy colorista.

 






Empezamos a buscar una fortaleza que hemos visto en un folleto de una oficina de turismo, es una fortaleza militar en una montaña, Fort L´Ecluse en Longeray, Leaz, que nos costó un montón encontrar y que cuando por fin llegamos ya habían cerrado, era como una fortaleza esculpida en la roca y abajo el Ródano.
Hum… suenan truenos, se está formando una buena tormenta, con tanto calor no podía ser de otra manera.


Volvemos a Ginebra, nos persiguen unas nubes negras que tiene toda la pinta que al final nos atraparán, efectivamente llegar a la ciudad y empieza a llover a cántaros, viento huracanado y buscamos una brasserie para cenar que hoy apetece meter algo de carne para el cuerpo, en las afueras de Geneve la tormenta ha hecho su efecto, ramas de árboles tiradas por la carretera, sirenas de bomberos, en la brasserie nos enteramos que efectivamente había habido un tornado, por eso este caos.
En la brasserie nos atienden en español, la camarera era portuguesa.
Volvemos al hotel que mañana empieza realmente el viaje al Tirol.

30/07/2005 -  GENEVE-ALPBACH 

Empieza el viaje a nuestro destino, el Tirol, tenemos que cruzar Suiza y por fin empiezan las verdes praderas, esto si es una carretera en condiciones, que bonito, que verde, en Rossens un lago precioso de color verde esmeralda, en la región de la Gruyere.

Pasamos por Friburgo y los carteles de la carretera empiezan a estar en alemán, hasta ahora habíamos entendido algo porque los carteles estaban en francés, pero Suiza parece completamente dividida en dos partes, la Suiza francófona y la Suiza germana. Ahora ya no entendemos nada.

Hacemos todo el camino por la autopista, tenemos ganas de llegar al Tirol, pero parece que los atascos nos persiguen, ya estamos otra vez parados, obras, y luego dicen de que España está en obras perpetuas, aquí parece que lo mismo, nos desviamos de la carretera a un pueblecito que se ve por aquí, como es hora de comer, a ver si somos capaces de encontrar algo o de entenderlo mejor dicho, para llevarnos a la boca.

Un Gasthof, parece que en estos sitios podremos comer, tiene pinta, estamos en un pueblo muy mono de montaña, que tiene buena facha, es como una casa familiar, con habitaciones y restaurante, unas mesas gigantes, y empieza el lío, la carta en alemán, pero se nos acerca una camarera que cuando le decimos que venimos de Spain, nos cuenta que ella habla español, y que otro de los camareros está casado con una colombiana y chapurrea algo, así que parece que al final si que nos vamos a entender, por lo menos hoy, Comemos decente y a un precio más o menos normal, eso sí, acompañado de cervezas gigantes, aquí los zuritos ni los conocen, lo más pequeño es ½ litro, los postres tienen una pinta estupenda, el camarero nos dice que no hay applestrudel que es la época del albaricoque, y nos pone un postre parecido al applestrudel pero en vez de manzana albaricoque, está rico.

Seguimos nuestro camino después de haber superado nuestra primera carta en alemán con cierto éxito, y con ayuda, claro. Empezamos a pasar túneles y túneles excavados en las montañas, que las tienen taladraitas pobres….. y al fin llegamos a un pueblo precioso, Alpbach, de casas de maderas, con miles de flores en sus balcones y unas praderas de un verde espectacular. 



Y ahora a buscar nuestra casa, son todas iguales, salir del pueblo, pasar un puente, un bosque y la primera casa de la derecha, vaya, ya nos la hemos pasado, menos mal que mi hermana con su agudeza visual vio algo entre los árboles al pasar y nos encontramos con Mary, la dueña de la casa que nos habla en un perfecto inglés y entre Nacho y yo algo conseguimos sacar en claro, con el lío de las basuras no nos enteramos bien, tienen 6 cubos distintos para reciclar, bueno haremos lo que podamos.

La casa es impresionante, tienen un balcón de madera con geranios rojos, con vistas al valle de Alpbach que ya vale para ponerle el adjetivo de excelente a esta casa, pero además es grandísima, toda enmoquetada, 2 habitaciones muy grandes, aunque nuestras camas son como unas cunas de madera gigantes, dejamos las maletas y vamos a ver que vemos por el pueblo, ya que es hora de cenar 7 de la tarde, aquí comen y cenan a horas muy raras, habrá que ir adaptándose. 


 


El pueblo de Alpbach es muy bonito, pequeño, pero sus casas tirolesas le dan un ambiente búcolico que dan ganas de quedarse para siempre.






 

Al llegar hemos visto un restaurante que estaban preparando una barbacoa en una terraza igual no tenemos que interpretar la carta y nos vale con señalar las cosas de la parrilla, efectivamente, así es, por lo que conseguimos cenar, después de una buena chaparrada, porque claro para tener esto tan verde, hay que regarlo de vez en cuando y ahora a dormir en la paz del campo.

31/07/2005 - ALPBACH-MUNICH-CASTILLO DE NEWCHWAINSTEIN

Bueno, pues empieza la verdadera aventura por el Tirol, a ver que descubrimos hoy por estas tierras, por lo pronto vamos a ver el lago de Achensee que parece que está cerquita, es otro de estos lagos de montaña, de color verde por el reflejo de las montañas en el agua, muy bonito, hoy no hace mucho sol por lo que el lago no está verde esmeralda, digamos que está verdecillo, damos una vuelta por su orilla y volvemos al coche. 




Una indicación en la carretera nos indica que Munich no está muy lejos, así que igual es el momento de conocer esa ciudad, llegamos al mediodía, es una ciudad encantadora, muchísima gente por sus calles peatonales, cientos de terrazas llenas de gente, la Marienplatz con su ayuntamiento (Rathaus) que parece una catedral de estilo neogótico y un carillón que parece que saca sus muñequitos a pasear 3 veces al día, pero que cuando estamos nosotros no toca.







Comemos en un restaurante, pero las terrazas están llenas y no hay sitio fuera, es una pena porque en las terrazas hay un ambientazo, pero bueno, una buena cerveza alemana que no falte, y el famoso codillo, todo muy rico.

Después de comer damos otra vuelta por esas calles,  esta es una ciudad para pasear, y disfrutar del ambiente.
Vemos la catedral de Nuestra Señora, uno de los íconos de la ciudad, con sus dos torres de 99 metros de altura que resultan visibles desde varios kilómetros a la redonda.



También esta la Theatinerkirche St. Kajetan, iglesia con torres de color dorado y una cúpula verdosa.





Volvemos a coger el coche para irnos a Fussen donde está el castillo de Newchwaistein, uno de los más famosos de baviera, por ser un castillo de cuento de hadas, es tarde para subir a verlo, pero aprovechamos para hacer las fotos desde abajo que también merecen la pena y ya volveremos a verlo desde arriba. Este castillo lo mandó construir Luis II de Baviera.




Enfrente, está el castillo de su padre, Maximiliano II, el castillo de Hohenschwangau, que también tiene su encanto. Aunque no es tan espectacular como el anterior.




Nos vamos a Schwangau que está cerca y tiene un lago con un paseo a su alrededor muy transitable, y luego vemos una terracita para tomar algo, una cervecita de esas pequeñitas que ponen por aquí, y unos snacks, se hace de noche y volvemos a Alpbach.





01/08/2005 -  PARQUE NACIONAL DE HOBE TAUERN
Parece que el tiempo está mejorando, igual es el momento de ir al Parque Nacional de Hobe Tauern para conocer la inmensidad de los Alpes.

Así ha amanecido en nuestra casa tirolesa.


La primera parada es en Zell am See, otro pueblito tirolés de preentrada en el parque, de repente vemos una cascada que parece majetona y junto a ella un área de descanso donde nos tomamos unos bocatas, de jamón ibérico español, por supuesto.






Entramos al parque, las montañas son realmente impresionantes, las más grandes que he visto nunca, subimos al Edelweiss Spitze a 2.571 m. de altitud, el punto más alto de Europa accesible en coche (porque los que nos conocéis sabéis perfectamente que si fuera andando, no hubiéramos subido J )
Así que ya podéis imaginaros las vistas.




Buscamos el GrossGlockner, el pico más alto de Austria con 3.797 m. pero creo que no lo vamos a ver, hay mucha niebla y muchas nubes, pero de todas formas nos dirigimos hacia él por si acaso, llegamos al punto donde señalan, el pico no se ve, pero allí está el glaciar Pasterze, una gran lengua de hielo, y de repente por allí corriendo, una marmota, animalillo que vive por estas tierras.







Seguimos por el parque, descubriendo bonitas cascada, y altas montañas.



Ahora nos volvemos a Alpbach, que ha sido un día muy intenso descubriendo los Alpes.

02/08/2005 - CATARATAS DE KRIMML

Ayer nos quedamos sin ver las cataratas de Krimml que también  están en el Parque Nacional de Hobe Tauern, pero mirando en el plano, parece que este Parque es muy grande y las cataratas estas mas cercanas a la zona en la que nos encontramos, por eso ayer ni siquiera las vimos anunciadas.

Volvemos a entrar en el parque de Hobe Tauern pero por otra de sus vertientes, ya vemos la catarata a lo lejos, si que parece una catarata interesante, es muy grande y muy alta, con mucha agua.


Nos vamos acercando a ella parando en cada mirador para hacer fotos, y según llegamos al pie de la catarata, no hay duda, esto está abarrotado de gente, de autobuses, de turistas, parece que no somos los únicos que saben de la existencia de esta catarata, madre mía, menudo montaje, empezamos a seguir a la marabunta y suponemos que nos dirigimos hacia la catarata, todo está lleno de chiringuitos para comer, tiendas de souvenirs etc… y gente………gente…….parece el metro de Madrid en hora punta, bueno parece que esto empieza a subir, a ver que nos depara la subida.




Uissss, si casi podemos tocar el agua de la cascada, por lo menos mojarnos con su agua fresquita, que ruido hace…..que sonido más impresionante…… es tan relajante………podría pasar horas y horas escuchando el agua caer.




Los miradores de la catarata están colocados de tal manera que sientes toda la inmensidad del agua que cae, casi como si estuvieras dentro de la catarata.
La subidita es interesante pero merece la pena, la catarata está como dividida en partes y en cada ascensión vas viendo una parte de ella cada cual más interesante.

 


En la tercera subida, como no podía ser menos, hay un Gasthof  (para comer), estos austriacos piensan en todo, nada mejor que un sitio de estos para reponer fuerzas después de la ascensión.
Comemos unas salchichitas con patatas fritas y el consiguiente ½ litro de cerveza (que no hay bebidas más pequeñas) y subimos un poco más a ver otro trozo de la cascada, y la ribera de un río, la humedad por esta zona es tal que hasta descubrimos unas setas de colores, como las casitas de los gnomos que tienen pinta de venenosas pero que supongo que si solo las fotografiamos no pasará nada :D




Parece que empiezan a caer unas gotas vamos a ir bajando que igual nos calamos un poco más que con la catarata.
 
03/08/2005 - EISRIENSENWEL (Cueva de Hielo) - SALZBURGO

Hoy nos vamos en busca de la cueva de hielo de Eisriesenwelt cerca de Werfen, después de 3 horas de viaje porque hay carreteras por Austria que son un poco pesaditas llegamos a un atasco, parece que hemos encontrado otro punto muy turístico, una señorita con chaleco amarillo nos dice que arriba en las cuevas hay atasco y que tardaremos unas 2 horas en entrar, ¿Qué le vamos a hacer?. No nos vamos a dar ahora la vuelta después de lo que hemos tardado en llegar.

Llegamos a la zona donde se supone que está el atasco y hay un señor también con chaleco amarillo que va dando paso a los coches poco a poco, conseguimos llegar al parking y al mirar para arriba parece que nos toca hoy también un poco de escalada. Efectivamente, después de una “pequeña” ascensión, vuelve a aparecer otra cola, esta vez para subir al teleférico que nos llevará a la cueva, ahora a esperar, parece que aquí también hay un kiosco para comer, compramos unos hot dogs para matar el hambre y después del piscolabis nos toca subir, uffffff, está empinadito esto del teleférico y como se menea la cabina, todos apiñaos y encima dos perros, joer, nosotros lo más alejados posible de los perritos de marras, bueno parece que esta vez hemos llegado sin que se nos caiga la cabina, salimos fuera y…….¿donde está la cueva?, madre mía que mala pinta tienen esto………que hay que seguir escalando……


Efectivamente, allá arriba se ve la entrada de la cueva, hale, a subir poco a poco, huffffff, casi no lo consigo pero justo, justo llegamos para poder entrar, nos dan un papelito en español pa que podamos entender algo, porque por supuesto aquí ese idioma les suena, pero poco, y vamos a entrar en la cueva.

A la entrada nos dan unos candiles con una llamita para poder ver por el camino, como siempre los más lerdos con los candiles ¿a quien les ha tocado? Pues a Nacho y a Jose, juaaaaaaaa

Se abre la puerta de entrada a la cueva, un viento helado de menos de 0º nos apaga los candiles nada más entrar, volvemos a encenderlos y empiezan las escaleras, según el folleto hay 700, madre mía que agujetas para mañana.

Las cuevas están heladas, las figuras que ha ido dejando el agua al filtrarse y congelarse con el aire gélido de la cueva son preciosas.



Es una caverna helada, con lagos helados, estalactitas y estalagmitas de hielo, verdaderamente impresionante.

Superados los primeros cientos de escaleras y a punto de darme la vuelta porque ya no podía más, ya empezamos a apreciar lo que tenemos a nuestro alrededor, el guía va encendiendo en cada parada como una llama blanca, que según los petetes es magnesio, y hace que los brillos del hielo parezcan más mágicos.



Es un lugar que sin duda merece la pena.

Y después de deambular por unas cuantas salas de hielo, empieza el descenso, que por supuesto es mucho menos agotador, como casi hemos entrado los últimos no queda mucha gente por aquí, así que bajamos sin esperar demasiado en el teleférico, cogemos el coche, nos quitamos todas las prendas de abrigo que tuvimos que ponernos en la cueva porque realmente hacía mucho frío y nos vamos a Salzburgo.

Salzburgo “ La ciudad de la sal”. 
Ciudad donde nació Mozart, por lo que todas las tiendas de souvenirs giran en torno al compositor, miles de bombones con la cara de Mozart nos saludan mientras paseamos por el casco histórico, zona peatonal con edificios muy bellos y torres con relojes de los típicos de por aquí.
Una pequeña vuelta por el casco antiguo porque está lloviendo mucho y es incómodo.






Buscamos un sitio para cenar y volvemos a casa.

04/08/2005 - FUSSEN (Castillo de Neuschwanstein)

Bueno, hoy hemos decidido volver al castillo de Neuschwanstein porque el otro día lo vimos solo desde abajo, después de desayunar nuestros bollitos de pan caliente que todas las mañanas nuestra anfitriona Mary nos coloca en un cestito a la puerta de nuestra casa, caliente supongo que está cuando lo coloca, pero cuando nos levantamos nosotros ya perdió todo el calor aunque todavía está tierno.

Salimos hacia Fussen.

Para llegar allí pasamos por un puerto muy bonito todo lleno de abetos y lagos verdes fosforitos, llegamos al castillo, no sin antes dar unas cuantas vueltas por Fussen y está todo lleno de gente, hay largas colas para sacar las entradas y decidimos subir andando al castillo y pasar de entrar dentro, total,  según las fotos parece un castillo muy recargado, estilo rococó barroco tirolés y no tiene pinta de ser muy bonito, así que vamos a ver que encontramos según vamos subiendo.

Por lo pronto, al lado del camino de entradas hay un lago, con barquitas, no se cuidaba mal del todo el Luis II de Baviera.



Empezamos a subir pero es una carretera asfaltada, en la que tenemos que ir esquivando los carros de caballos que suben a los turistas, igualito que si estuviéramos en Sevilla.
Llegamos al castillo, no ha sido una subida demasiado dura, larguita pero bastante tendida, el castillo es muy grande desde aquí arriba, igual demasiado restaurado, parece recién pintadito, pero no deja de ser impresionante.




Podemos entrar al patio interior sin que nos pidan la entrada y así ver los alrededores, desde el castillo hemos visto un puente colgante en la montaña que está lleno de gente, así que será nuestra siguiente parada, desde allí se tienen que hacer bonitas fotos al castillo.
Bueno, la cuesta para llegar al puente es bastante más empinada, pero después de los 700 escalones de las cuevas y los no se cuantos metros de subida a la catarata de Krimml esto está chupao.
Efectivamente el puente está como colgado en la montaña, y lleno de gente, espero que aguante bien el peso de todo el mundo. 



Parece que si, que lo aguanta, se mueve un poco, pero no da sensación de mucha inseguridad.

Desde el puente hemos visto un teleférico que igual tiene bonitas vistas, llegamos a la zona y es muy caro, como siempre, así que decidimos tomarnos algo por aquí, estan haciendo parapente, y vemos una especie de atracción que es como para tirarse en trineo pero sin nieve, pero el efecto es el mismo, yo paso de montar que tengo muchas agujetas, así que me quedo con todos los trastos, Jose Dielen y Nacho se suben y yo me quedo inmortalizando el momento.

Jose baja en seguida, pero Dielen parece que va frenando a Nacho y vienen bastante atrás, se lo han pasado pipa, aunque Nacho trae cara de pocos amigos porque Dielen, muy cívica ella, dice que en las curvas ponía que había tirar del freno, y ella pues tiraba, que es muy bien mandandita la chica, jajaja, y nacho cabreao porque dice que iba a paso de burra, jajajaja
Mirar las fotos no tienen desperdicio.





05/08/2005 - WATTENS - INNSBRUCK

Bueno, nuestro último día por estas tierras llenas de prados verdes, montañas y agua por todas partes. Además para despedirnos ha salido un día esplendido, el día que más sol vamos a ver de todo nuestro viaje.




Cielo azul, sol brillante, día claro ¿Qué más se puede pedir?

Decidimos quedarnos por la zona que ya hemos hecho miles de kilómetros y mañana tendremos que hacer muchos más camino de casa.

Primero decidimos ir a Wattens, un pueblo que está cerca de Innsbruck y que es famoso porque allí está el museo de Swarovski el rey del cristal.

El museo es curioso juegan con la luz y el cristal y lo mejor de todo, la tienda que tienen al final de la visita, todo lleno de maravillosas figuras, pendientes, collares, camisetas…….que bonito, soy un poco urraca todo lo que brilla me encanta, pero que precios, todo carísimo, al final un anillo para cada una y Jose y Nacho en la puerta agobiaos que esto de comprar no les gusta nada.




Ahora seguimos con nuestro viaje y nos vamos a Innsbruck, la capital del Tirol, una ciudad de las más grandes de por aquí, pero sin perder el encanto de ciudad pequeña y acogedora, llena de gente, eso sí, turistas más que nada, pero a pesar de todo no tienes la sensación de agobio, sino de querer andar por sus calles peatonales.




Hacemos nuestras compras por aquí que hay un montón de tiendas con regalos típicos del Tirol. En la plaza principal el famoso edificio con el tejadillo dorado.



El palacio imperial de Hofburg.


La Catedral de Innsbruck, o iglesia de St James.



Hemos visto una indicación de un teleférico, vamos a intentar probar otra vez a ver si hay suerte, desde arriba Innsbruck tiene que ser muy bonito.

Logramos encontrarlo, pero es un teleférico gigantesco, tiene como tres tramos, por lo tanto es más caro que todos los demás que habíamos visto y no habíamos subido, así que otra vez nos quedamos sin subir, pero bueno, desde aquí hay una especie de mirador de la ciudad y merece la pena las vistas.
También hay un tren de cremallera para bajar a Innsbruck.




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